“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”
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“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”

¿Feliz navidad?

¿Feliz navidad?

Un “feliz navidad” duele a quien tiene el corazón roto. 

Los villancicos y el “jingle bells” suenan como la banda sonora de la historia más triste. Las compras, las aglomeraciones, los excesos, las luces y la “felicidad” desenfrenada no cuadran y hacen el dolor más fuerte.  El ruido, los compromisos y la presión social entre novenas, luces, tráfico, reyes magos y un “niño Dios” en un pesebre, confunden. Para una persona que esté atravesando el dolor la época de navidad duele y duele mucho.

Aunque el deseo de felicidad en sí no es algo malo, cuando se convierte en el objetivo y propósito de la vida hay un problema. Se va la vida de momento en momento solo para darse cuenta que no hay un puerto seguro donde la felicidad sea una constante. Cuánta presión genera estar triste y pensar que tienes que estar feliz para encajar.

Una persona con el corazón roto no está teniendo una feliz navidad, esta época puede llegar a ser extremadamente confusa y generar muchas preguntas.

A la hora de pensar sinceramente en la navidad, es importante no mezclar peras con manzanas y deben quedar claras dos cosas:

Contrario a lo muchas personas creen, la Biblia no habla de celebrar la navidad, ni siquiera menciona la fecha en la que nació Jesús. Lo que sí menciona es la encarnación de Dios. Dios se hace hombre en la persona de Jesús y camina entre nosotros siendo 100% hombre y 100% Dios, eso sí es importante, relevante y profundo. 

La navidad no es el único momento indicado para pensar en Jesús, todos los días este hecho no solo histórico sino teológico profundísimo, cambia vidas, restaura corazones rotos y da vida nueva a todos quienes están muertos en espíritu, transformándolos día a día hasta la eternidad. No solo es vida nueva durante este paso terrenal, es un plan eterno. 

“El niño Dios” que para muchos suena a una frase de fábula, es el mismo Dios que sostiene el universo siendo cargado en los brazos de una mujer. Si esto es cierto, qué pregunta podría ser más importante que saber ¿a qué vino Dios a caminar entre nosotros encarnado en un ser humano?

Vino a sanar a los de corazón roto. Te aseguro que necesitas una circuncisión del corazón, todos la necesitamos. Eso hace Dios, eso hace Jesús. Y si eres un ser humano como yo, te aseguro que no deseas felicidad deseas gozo. 

La felicidad es circunstancial, el gozo es obra del Espíritu Santo, es regalo de Dios. Se puede estar triste y aún así tener gozo. El gozo se fortalece al entrar en estrecha comunión e intimidad con Dios. Dentro de cada ser humano hay un vacío que tiene la forma de Dios y nada más podrá llenarlo, cada ser humano tiene la eternidad grabada en su corazón. Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin” Eclesiastés é3:11

Atravesar la adversidad con Dios es diametralmente diferente a atravesar en nuestras fuerzas. Solo una persona que verdaderamente ha conocido a Jesús, que ha recibido su Espíritu Santo sabe que es posible atravesar los momentos más dolorosos de la vida y aún así, entre lágrimas sentir una paz y gozo inexplicable. Es regalo de Dios.

“Les dejo un regalo, paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo soy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” Juan 14:27

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús” Filipenses 4:6

No somos autosuficientes y eso es un gran descanso. Todo no depende de nosotros y eso es una bendición. Es regalo de Dios.

«Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». Mateo 11:28

Tal vez en navidad a ti no te tocó ese momento feliz, ideal y te encuentras recogiendo los pedacitos de una ilusión rota. Mientras la navidad comercial en medio de todos sus excesos no puede ofrecerte más que un espejismo borroso de felicidad, ten presente que en el fondo la verdadera navidad es Jesús y Jesús es Dios entre nosotros. Toma tu tiempo para meditar en esto:

“En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

 El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él. La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos. La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla. Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo”

Dios vino al mundo, el mundo no lo reconoció y gran parte del mundo aún no lo reconoce.

(Jesús) Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. 

Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;  pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.”

”Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios” Juan 1

Nadie, por más que se esfuerce, puede ganar esta vida. No somos autosuficientes y no, no tenemos el control, gracias a Dios no depende de nosotros respirar ni proveer el aire. La vida te alcanzará y te aseguro que no necesitas otra frase motivacional. Necesitas conocer a Dios, necesitas volver la mirada a Dios. El mensaje de Jesús es tan sencillo, pero entra como flecha punzante en un corazón orgulloso. No hubo persona más amorosa que Jesús, y aún así su amor enfureció a las personas. “Arrepiéntanse y crean” dijo Jesús. Solo eso hecho con sinceridad, cambia el rumbo de una vida y no porque lo merezcamos o porque seamos buenos, es regalo de Dios.

“Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; en un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo” Efesios 2:8-9

Un regalo que empieza a desvanecer el YO y empezamos a parecernos a ÉL. Donde nos damos cuenta que no somos autosuficientes y entendemos que eso no significa inferioridad sino paz, humildad y confianza de que no hay lugar más seguro que poder descansar en manos de quien nos creó. Darnos cuenta que la mente de Dios tiene profundidades que sólo podemos entender a través de lo que nos revela Su Espíritu Santo y soltar el control descansando al saber que:

Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” Isaías 55:8

Empezamos a darnos cuenta que no hay mayor gozo que ver como Él crece en nosotros y nuestro Yo mengua. El propósito de Dios no es que seamos felices, sino darnos vida eterna, él quiere nuestra alma. “¿De qué sirve ganar el mundo si pierde su alma?” Mateo 16:26

El tradicional deseo de paz, amor, alegría y mucha felicidad en navidad, es hermoso, y profundo… tanto que es un regalo que un mundo caído y enfermo no puede dar. 

El plan de Dios trae paz y sí hay un camino.

“Yo soy el camino la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mi” Juan 14:6